La Justicia santafesina dispuso que avance la venta de las plantas industriales y las marcas de SanCor, en el marco del proceso de liquidación de la cooperativa quebrada. La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Santa Fe, con sede en Rafaela, confirmó que los activos podrán salir al mercado, aunque introdujo cambios en las condiciones que habían sido fijadas en primera instancia.
El tribunal sostuvo que no será necesario comenzar nuevamente todo el procedimiento. “Los bienes salen a la venta, las reglas siguen vigentes y no hay que empezar de nuevo”, señalaron los jueces Pablo Lorenzetti, María José Álvarez Temea y Duilio Maximiliano Hail, aunque aclararon que deberán incorporarse distintas correcciones antes de recibir las ofertas.
Entre las modificaciones, la Cámara habilitó que el precio pueda abonarse en pesos y no exclusivamente en dólares. También dispuso que antes de la presentación de propuestas se apruebe una grilla de evaluación que determine previamente qué puntaje recibirá cada oferta y bajo qué criterios serán comparadas.
Otro punto relevante será definir si resulta económicamente más conveniente desprenderse de SanCor como un conjunto de activos o realizar ventas separadas. El fallo exige que, al momento de adjudicar, se compare qué alternativa permite obtener el mayor monto posible para atender las deudas con los acreedores.
La Cámara también ordenó completar las tasaciones. El profesional encargado deberá determinar un valor probable de comercialización en el mercado y considerar el impacto que tuvo el siniestro registrado en junio de 2026 en la planta de Sunchales sobre el precio de esos bienes.

A partir de esa revisión deberá fijarse nuevamente el precio mínimo. La decisión modifica uno de los aspectos más discutidos del esquema original, ya que tanto acreedores como interesados habían planteado objeciones sobre la valuación y sobre la posibilidad de separar las fábricas de las marcas comerciales.
La misma Cámara había dispuesto en julio la suspensión de los pliegos licitatorios y del cronograma de venta. Con el nuevo pronunciamiento, permitió continuar con la liquidación, pero bajo condiciones revisadas y con nuevas exigencias antes de adjudicar los activos.
El proceso se abrió después de que SanCor solicitara su propia quiebra ante una situación financiera marcada por un pasivo estimado en alrededor de US$120 millones. El juez de primera instancia Marcelo Gelcich, que previamente intervenía en el concurso de acreedores, había autorizado posteriormente la venta de los bienes.

El esquema inicial establecía un precio base global de US$52,1 millones. Por un lado, las seis plantas que la empresa conservaba al momento de la quiebra —tres ubicadas en Santa Fe y otras tres en Córdoba— habían sido valuadas en US$27,4 millones. Por otro, los activos intangibles tenían una base de US$24,7 millones.
Dentro de esos activos intangibles, la marca principal SanCor había recibido una valuación de US$18,7 millones, mientras que otros US$6 millones correspondían a diferentes submarcas y líneas de productos, entre ellas Mendicrim, Tolem y Quesabores.
La decisión de vender por separado las instalaciones y las marcas había generado cuestionamientos durante el proceso. Ahora la Cámara obliga a evaluar nuevamente las alternativas y a seleccionar aquella que represente un mayor recupero económico para los acreedores, en lugar de mantener de manera automática la estructura original.
Además, el fallo plantea revisar la integración de la sindicatura y la situación particular de algunos activos, entre ellos los vinculados con Sunchales, donde existen cuestiones judicializadas sobre la titularidad. Con esas correcciones pendientes, el proceso de SanCor entra nuevamente en una etapa decisiva para concretar la venta de sus principales bienes.
Con Elonce