La autopsia al niño fallecido en Comodoro Rivadavia detectó más de 20 lesiones cerebrales. La querella sostuvo que las pericias exponen “una historia de violencia crónica”.
Nuevos detalles de la autopsia de Ángel López, el niño que murió en Comodoro Rivadavia mientras estaba bajo el cuidado de su madre y su padrastro, profundizaron la conmoción por el caso y sumaron elementos clave a la investigación judicial.
El informe elaborado por el Cuerpo Interdisciplinario Forense del Poder Judicial de Chubut determinó que el menor falleció por “un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso por foco pulmonar en concomitancia con traumatismos craneoencefálicos”.
Además, los peritos detectaron más de 20 lesiones cerebrales distribuidas en distintas zonas de la cabeza, entre ellas regiones frontoparietales, temporales y occipitales. Del total de infiltraciones hemáticas relevadas, 12 fueron halladas solamente en la zona frontal.
Las conclusiones de la autopsia
De acuerdo a fuentes vinculadas a la causa, también se estableció la existencia de una “hipoperfusión tisular grave multifactorial” y un cuadro de “anoxia anóxica”, una condición que se produce cuando el cuerpo o el cerebro no reciben suficiente oxígeno.
Los investigadores consideran que esa falta de oxígeno podría haber sido la causa principal del daño cerebral sufrido por el niño y no un cuadro asociado al denominado síndrome del niño sacudido.
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Ángel había sido trasladado a un hospital en grave estado, aunque finalmente murió pese a los intentos médicos por estabilizarlo.
La acusación de la querella
Tras conocerse el resultado preliminar de la autopsia, Roberto Castillo, abogado del padre del menor, apuntó contra el entorno familiar donde el niño permanecía bajo tutela.
“El informe forense demuestra una historia de violencia crónica durante el aislamiento al que la Justicia lo sometió dejándolo en manos de sus asesinos”, expresó el letrado a través de redes sociales.
Además, sostuvo que “no se trató de un accidente” y afirmó que “la evidencia forense demuestra una violencia reiterada ejercida contra una criatura absolutamente inocente”.
La investigación continúa en curso mientras la Justicia busca determinar las circunstancias exactas que derivaron en la muerte del niño y las posibles responsabilidades penales de las personas que estaban a cargo de su cuidado.