La comercialización de combustibles al público registró en abril una nueva caída interanual y profundizó la tendencia negativa observada desde comienzos de 2026.
De acuerdo a un informe difundido por Surtidores, durante el cuarto mes del año se vendieron 1.333.298 metros cúbicos de combustibles, frente a los 1.365.814 metros cúbicos registrados en abril del año pasado.
El relevamiento reflejó una baja del 2,38% interanual y confirmó el tercer retroceso consecutivo en el consumo interno de combustibles en lo que va del año.
Además de la comparación interanual, el informe indicó que las ventas también disminuyeron respecto de marzo, con una retracción mensual del 1,98%.
Aunque el estudio aclaró que en esa variación influye la diferencia de días entre ambos meses —marzo tuvo 31 jornadas y abril 30—, el escenario general volvió a mostrar una demanda debilitada.
Los descensos más importantes se registraron en los productos de consumo masivo. La nafta súper cayó 1,63% interanual, mientras que el diésel Grado 2 mostró una baja aún más pronunciada, con un retroceso del 9,96%.
En contrapartida, los combustibles premium continuaron exhibiendo una evolución positiva, aunque con un ritmo más moderado que en meses anteriores.
La nafta premium registró un incremento del 0,76% interanual y el gasoil Grado 3 avanzó 5,85%, consolidando la tendencia de migración parcial hacia productos de mayor calidad.
El informe también detalló cómo se distribuyeron las ventas de combustibles en las distintas jurisdicciones del país durante abril.
La provincia de Buenos Aires volvió a liderar el ranking nacional con 468.312 metros cúbicos comercializados.
Detrás se ubicaron Córdoba, con 141.750 metros cúbicos; Santa Fe, con 106.571; y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 86.577 metros cúbicos vendidos.
En cuanto a las compañías petroleras, YPF mantuvo el liderazgo del mercado con 746.648 metros cúbicos expendidos durante abril.
Más atrás quedaron Shell, con 294.978 metros cúbicos; AXION Energy, con 159.011; y PUMA Energy, con 72.413 metros cúbicos comercializados.
El informe consolidó así un escenario de menor consumo general de combustibles, en medio de un contexto económico marcado por la caída de la demanda y cambios en los hábitos de consumo de los usuarios.