Una familia de Concepción del Uruguay reconstruyó a pulmón su espacio de trabajo tras sufrir la rotura durante los festejos por la Selección.
Contaron en sus redes que la justicia archivó la causa.
El mensaje es claro y doloroso: romper lo ajeno en patota, frente a cámaras, no tiene consecuencia. La impunidad no fue un descuido, fue una decisión formal.
VOLVIÓ EL DECK: DISTINTO, SIN TECHO, PERO DE PIE
_La reflexión de una familia de trabajo de Concepción del Uruguay tras sufrir la rotura del techo del deck del local de 9 de Julio y 3 de Febrero.
-» Levantarlo de nuevo no fue un acto de obstinación ni de lujo: fue el único camino ético para una familia que vive del fruto de su trabajo.
Lo reconstruimos para honrar nuestro propio esfuerzo, el de las personas que sostienen este proyecto a la par nuestra y el de una comunidad cuya empatía fue, desde el primer instante, incondicional.
Necesitábamos reparar el daño físico, sí, pero sobre todo necesitábamos devolverle la tranquilidad a un espacio con vestigio de impunidad.
Desde el primer día elegimos la vía institucional, la prudencia y el respeto. Aportamos evidencias directas, registros claros y rehusamos hacer públicas las imágenes de quienes irrumpieron y destruyeron lo ajeno por una cuestión de nobleza, para resguardar incluso la tranquilidad de las familias de esos jóvenes, las de mamás que seguramente reconocerían a sus hijos.
Supusimos, con una inocencia republicana que hoy nos interpela, que la ley actuaría con la celeridad y la seriedad que el hecho exigía.
Sin embargo, la respuesta institucional fue una lección de impunidad. Habiendo radicado la denuncia en el mes de julio, esta semana —tras una espera incomprensible ante la ausencia absoluta de averiguaciones o medidas de prueba— fuimos notificados del archivo de la denuncia. No hay investigación, no hay indagación de la verdad, no hay siquiera la cortesía de la presencia.
Lo que sí hay es una grieta profunda entre la regla formal y la realidad ciudadana. Y hace tanto que es así…. que ya Arturo Jauretche, nos animaba a liberarnos de esa zoncera burocrática que pretende que el mundo encaje en un expediente: «cuando los hechos no se adaptan a las teorías, son las teorías las que deben adaptarse a los hechos»….su señoría.
Nos queda una sola duda…..¿que hubiese ocurrido si alguien se lastimaba?, ¿también hubiésemos sido invisibles para la justicia?.
Nosotros ya hicimos nuestra parte. No nos queda amargura, porque la amargura paraliza; nos queda la serenidad de haber actuado con la verdad y la dignidad.
Por eso seguimos. El deck está de pie, y por supuesto, nosotros también»
Bella Vista.