La denominada “Noche Santa” marca el momento en el que la Iglesia celebra la Resurrección de Jesucristo, fundamento de la fe cristiana.
Durante la ceremonia se desarrollaron los ritos litúrgicos más significativos, entre ellos la celebración de la luz —con el encendido del cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado— y la liturgia del agua, vinculada a la renovación de las promesas bautismales.
La comunidad católica se congregó de manera masiva para participar de esta emotiva celebración, que estuvo marcada por momentos de recogimiento, oración y alegría compartida.