La visita del papa León XIV a la Argentina ya comenzó a movilizar una importante estructura logística que incluye un elemento clave para sus recorridos: el Papamóvil.
En este marco, Toyota Argentina fabricará dos vehículos especiales en su planta de Zárate, que serán destinados al traslado del Pontífice durante su estadía en el país, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.

Los dos Papamóviles serán entregados en calidad de donación por parte de Toyota, que ya cuenta con antecedentes de colaboración con la Iglesia. La compañía había participado anteriormente en la fabricación de un vehículo utilizado por el papa Francisco durante su visita a Japón.
Aunque algunos detalles técnicos permanecen bajo reserva por razones de seguridad, los vehículos deberán cumplir con una serie de condiciones vinculadas con la protección del Papa y, al mismo tiempo, con su visibilidad durante los recorridos.
Uno de los principales requisitos es que León XIV pueda ser visto por los fieles durante las recorridas. Por ese motivo, el vehículo contará con una estructura especialmente adaptada sobre el chasis de la Hilux, con una posición elevada para el Pontífice y elementos de sujeción.
La configuración también deberá permitir que el Papa tenga visión directa del público, además de incorporar pasamanos y otros dispositivos que garanticen su estabilidad durante los desplazamientos.

La mecánica será adaptada para circular a velocidades reducidas, especialmente en sectores donde se concentren grandes cantidades de personas. El vehículo deberá mantener estabilidad y respuesta adecuada durante recorridos urbanos con constantes detenciones.
El desarrollo de un Papamóvil no queda librado exclusivamente a las decisiones de la automotriz. Estos vehículos deben respetar protocolos establecidos por el Vaticano, que son coordinados con las autoridades del país anfitrión y la Iglesia local.
Entre las principales exigencias se encuentran las relacionadas con la protección estructural, la posibilidad de incorporar elementos de seguridad y la adaptación del espacio para las fuerzas encargadas de la custodia papal.

La configuración puede variar de acuerdo con el nivel de riesgo de cada recorrido y puede contemplar estructuras reforzadas, vidrios o deflectores de protección y espacios destinados a los equipos de seguridad.
También existen requisitos vinculados con la identidad protocolar, como la incorporación de los símbolos correspondientes al pontífice, las banderas del Vaticano y del país anfitrión y una presentación interior sobria.
La decisión de fabricar dos unidades responde también a la extensa agenda que tendrá León XIV durante su visita.
El Pontífice tiene previsto desarrollar actividades en la Ciudad de Buenos Aires, Claypole y distintos puntos de la provincia de Córdoba, además de participar de una misa en la Basílica de Luján.
Contar con dos vehículos permitirá cubrir las distintas etapas del recorrido y facilitar la logística de seguridad y traslado durante una visita que se espera que convoque a multitudes.
La fabricación de los nuevos Papamóviles también remite a los antecedentes de las visitas papales anteriores a la Argentina.
Cuando Juan Pablo II visitó el país, todavía no existía un formato global tan estandarizado como el actual. Por eso, la industria automotriz local desarrolló diferentes soluciones para adaptar vehículos convencionales a las necesidades del Pontífice.

En 1982 se utilizó un vehículo preparado sobre la base de una Ford F-350, mediante un trabajo realizado con participación del Automóvil Club Argentino.

Para la histórica visita de 1987 se construyeron otras unidades. Una de ellas fue desarrollada por Renault sobre una Trafic en la planta de Santa Isabel, mientras que otra fue adaptada por SEVEL sobre una Chevrolet C-10.

Décadas después, la llegada de León XIV vuelve a poner a la industria automotriz argentina en el centro de la logística de una visita papal. Esta vez, serán dos Toyota Hilux fabricadas y acondicionadas en Zárate las encargadas de acompañar al Pontífice durante sus recorridos por el país.