La comunidad de la Parroquia San Roque de Concepción del Uruguay brindó una cálida y emotiva despedida al presbítero Mariano Maio, quien fue designado por el obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, Monseñor Héctor Zordan, como nuevo párroco de Villa Paranacito.
Tras cuatro años al frente de la labor pastoral en San Roque, el sacerdote compartió junto a fieles, colaboradores y vecinos una cena y festival de despedida, en una jornada marcada por el agradecimiento y las emociones. Aunque la fecha exacta de su traslado aún no fue confirmada, se estima que su partida se concretará en las próximas semanas.
Durante el encuentro se proyectó un video que repasó algunos de los momentos más significativos de su paso por la parroquia, entre ellos las misiones, procesiones, encuentros comunitarios, las tradicionales Paradas, el trabajo desarrollado en FM Buen Anuncio y los festivales organizados tanto para la evangelización como para recaudar fondos destinados a la reparación del templo, afectado tiempo atrás por la caída de la antena de la radio.
A lo largo de su ministerio, Mariano Maio impulsó una intensa actividad pastoral que permitió acercar a numerosas personas a la vida de la Iglesia. Su gestión se caracterizó por fortalecer el trabajo en las capillas, promover las visitas al Hospital, impulsar las Misas de Consolación, fomentar las adoraciones eucarísticas, acompañar la catequesis y desarrollar una presencia constante en los barrios más vulnerables de la ciudad.
Como muestra de reconocimiento por su labor, la despedida contó con la participación de numerosos artistas locales y regionales. Sobre el escenario se presentaron Los Boyeros del Litoral, Los Concepcioneros —agrupación que celebra 66 años de trayectoria—, Fabián Galarraga, Germán Obispo de Grupo Itaí, Zamba x 2, Analía Chichizola, Lautaro Obispo y el cuerpo de baile Danza Folk, quienes aportaron música y danza a una noche cargada de afecto y gratitud hacia el sacerdote.
La apertura de la Fiesta contó con la actuación de la Banda de Música del Batallón de Ingenieros Blindado II.
La comunidad de San Roque despidió así a quien durante cuatro años acompañó la vida espiritual de cientos de familias uruguayenses, dejando una profunda huella en la parroquia y en cada uno de los espacios donde desarrolló su misión.