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CdelU: La actriz Mona Gastiasoro pidió la entrega en comodato de «La Casa de la Cultura». Denunció la lentitud para hacerlo

Tras 8 años del incendio y con los trabajos hechos y gestionados desde la Comisión de la Casa de la Cultura, la teatrera independiente Mona Gastiasoro pidió que el espacio sea entregado en comodato.

La reconocida actriz destacó que nunca formó parte de la Comisión, de la que valoró su trabajo y pidió que sea la que reciba el espacio. Cuestionó que el comodato, el contrato de entrega en calidad de préstamo con la obligación de ser restituido, sea tan solo de un año. De ser así, Gastiasoro dudó de las intenciones.

Mona Gastiasoro hizo un posteo donde clarificó su idea. Señaló que se hacía cargo de su escrito, titulado: «Cuando la lentitud de la lapicera aplasta a la Cultura».

Compartimos el escrito de la actriz:

«CUANDO LA LENTITUD DE LA LAPICERA APLASTA A LA CULTURA
Esa noche estábamos reunidos en casa esperando las 00:00 en una fiesta familiar para recibir un cumpleaños.
De golpe, las sirenas de los bomberos taparon las risas y las voces: “No es lejos”, “Es un incendio grande”, “van todas las autobombas”, no se escuchaban las ambulancias, seguramente era un depósito o alguna oficina, pero por acá nomás.
El motivo que nos reunía pudo contra el morbo humano de “vamos a ver qué pasó”.
Cerca de las 3 de la mañana luego de acomodar las cosas y volver a las pantallas me enteré de la noticia.
Esa noche, hace precisamente 8 años, se había incendiado “Casa de la Cultura”.
No era una oficina, no era un depósito, o tal vez sí… era el depósito de sueños, luchas, inicios, llantos y risas, de muchos de nosotros.
Pero no… no era el “depósito” era el reservorio, eran pedazos de nuestro corazón que estaban llenos de humo y hollín, comidos por las llamas.
Esas tablas que había pisado por primera vez con miedo, con respeto, ya no estaban.
Con la luz del día me animé a hacer las cinco cuadras, de verdad no quería hacerlo, me acerqué lo más que pude a la reja, y los restos humeantes estrujaron mi corazón y mi garganta.
Miles de imágenes se me aparecieron desde el fondo, el primer taller con Diego y Antonio y con él mi primer “toro”, la primera vez que me dirigió el “Gringo”, el banquito de “Entre Nos” compartido con Marife, pero sobre todo, los miles de gurises que hicieron taller ahí y después siguieron, o no, haciendo teatro, pero sobre todo salieron siendo distintos, mejores, respetando al teatro, respetando a la cultura.
Los cientos de actores y actrices que pasaron por esas tablas y siguen amando al teatro. Los miles de espectadores que se sentaron en las viejas, y luego renovadas butacas cuando se remozó la sala, y que aún extrañan el abrazo de esa bella sala. DEL ÚNICO TEATRO EN CONCEPCIÓN DEL URUGUAY.
Porque en estos 8 años, muchos de nosotros, con orgullo, con pasión, con tenacidad, abrimos lugares donde se hace o donde se enseña teatro, pero seamos realistas, por más que los amemos, NO SON TEATROS, son muestras de buena voluntad y resiliencia.
Mientras tanto, en silencio a veces y otras no tanto, los integrantes de la Casa de la Cultura siguieron luchando para recuperarse, consiguieron butacas, equipamiento, telones, patalearon porque no comenzaban las obras, y cuando comenzaron día a día siguieron – y me consta – muy de cerca, los trabajos.-
Sin ese seguimiento, seguramente hoy el edificio no tendría la estructura que todo teatro necesita.
Un teatro no son cuatro paredes donde laburamos lo mejor que podemos y los técnicos se acomodan con lo que hay subiendo y bajando de dudosas escaleras, donde el camarín esta acomodado con amor y a veces hay que agudizar la mirada para maquillarse.
Un teatro es un lugar donde la profundidad y la altura del escenario son las adecuadas, donde la parrilla de luces ofrece seguridad, donde los camarines son una muestra de respeto a quienes actúan, donde la sala le da comodidad a los espectadores, donde el equipamiento de luces y sonido nos permiten volar en las puestas.
Teatro podemos hacer en cualquier parte pero no todos los lugares son teatros.-
Hoy, Casa de la Cultura es ediliciamente un Teatro, los integrantes de la Comisión de Casa de la Cultura hicieron todo para que esto suceda, y tienen todo el equipamiento que se necesita para vestirlo.
Pero…. siempre hay un pero, lamentablemente siguen a la espera de la firma del nuevo “comodato”. ¿Cuál es el problema? ¿Qué es lo que hace que la lapicera sea tan pesada como para usarla? ¿O es que Casa de la Cultura está tan linda que apareció alguien más interesado en ella?
Ah cierto que ofrecieron un año de comodato.
¿En serio me están hablando? ¿UN AÑO? Es una total falta de respeto.
Pero bueno, no hay explicaciones, no hay lógica, no hay…NADA.- Sobre todo NO HAY RESPETO.
Ah, olvidé decir que NO formo parte de la Comisión de Casa de la Cultura, NUNCA fui parte, pero también sé que todo lo obtenido en las gestiones por esta Comisión fue como consecuencia de su total responsabilidad para trabajar, de lo contrario no habría ni siquiera una luz, una butaca, una tela, un parlante.
Señor Intendente…Nada personal, solo le pido que recapacite, aliviane la lapicera y demuestre que esta gestión de verdad está interesada en la Cultura.
Se lo pido como vecina de esta ciudad y como Teatrera Independiente
MUCHAS GRACIAS»

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