En una jornada marcada por la tensión y el dolor, el juicio contra Juan Ruiz Orrico sumó este miércoles un nuevo capítulo con la declaración del ex titular del Instituto Portuario de la Provincia, quien asumió su responsabilidad en el siniestro vial que terminó con la vida de cuatro jóvenes trabajadores. Este jueves declararon funcionarios policiales que intervinieron en el caso.
Tras la audiencia desarrollada ante el juez Darío Crespo, vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, el abogado querellante Mario Arcusin sostuvo que el imputado pidió perdón y reconoció su culpabilidad, aunque remarcó un gesto que, según dijo, no pasó inadvertido para los familiares: “Mientras hablaba, no los miraba a la cara”.
Durante su exposición, Ruiz Orrico expresó: “Quiero asumir la responsabilidad total del hecho, mi culpabilidad sobre la maniobra que provocó el accidente”. Además, ofreció disculpas y mencionó por su nombre y apellido a cada una de las víctimas. “Sé que no hay pedido de disculpas que sea aceptado y que mis palabras puedan resultar hirientes, pero es un ofrecimiento que hago ante este hecho irreparable”, afirmó. También reconoció que el daño causado es imposible de reparar y que no puede dimensionar el dolor de las familias.
Según publicó el sitio Ahora.com.ar, el testimonio del acusado no fue transmitido públicamente.
En la apertura del debate, el fiscal Eduardo Santos sostuvo que probará que Ruiz Orrico conducía con más de un gramo de alcohol por litro de sangre cuando invadió el carril contrario e impactó de frente contra el vehículo en el que se trasladaban Brian Izaguirre, su hermano Lucas y sus compañeros Almada y Rossi.
Para la Fiscalía, el siniestro fue consecuencia directa de una conducta imprudente. “Sabía que había tomado alcohol y que salir a la ruta implicaba un riesgo. Aun así decidió hacerlo. Ese riesgo se concretó”, afirmó Santos, quien calificó el hecho como “previsible y evitable” y subrayó que no se trató de un episodio fortuito.
Arcusin definió el proceso como “el juicio del dolor” y puso el foco en las secuelas emocionales que atraviesan las familias. “Los padres, esposas e hijos de las víctimas están bajo asistencia psicológica. No viven una vida normal”, señaló.
Si bien reconoció que se trata de un delito culposo, el querellante sostuvo que existió negligencia e inobservancia de deberes al conducir de madrugada luego de haber ingerido alcohol. Además, descartó que el tramo de la ruta donde ocurrió el choque presente condiciones que atenúen la responsabilidad penal.
La querella —que también integra el abogado Leandro Rosatti en representación de la familia de Axel Rossi— anticipó que solicitará seis años de prisión efectiva, por encima del mínimo previsto para el delito imputado, cuya escala va de dos a cinco años.
Arcusin también se refirió a la inquietud de algunos familiares que temen que la condena sea de cuatro años, lo que permitiría al acusado acceder a la libertad condicional tras poco más de un año de cumplimiento efectivo. No obstante, el letrado manifestó su confianza en que la sentencia se ubique entre cinco y seis años.
Por su parte, los defensores Leopoldo Lambruschini, Félix Pérez y Leandro Monje no desconocieron la responsabilidad del imputado y señalaron que por esa razón no se opusieron a la elevación a juicio. Sin embargo, indicaron que el debate girará en torno al grado de reproche jurídico y a la determinación concreta de la pena.
En cuanto a la prueba testimonial, durante la jornada declararon efectivos policiales, entre ellos el jefe de la Comisaría de Herrera y un oficial de Criminalística que intervino en las pericias. Para la próxima audiencia está prevista la continuidad de la producción de prueba con nuevos testimonios técnicos.
En esta segunda jornada se espera la declaración de cinco testigos propuestos por la Fiscalía, a cargo del doctor Eduardo Santos. Se trata de Joaquín Martínez Jancarik, suboficial de la Comisaría Caseros; Daniela Alejandra Aguiar, oficial principal técnica; el licenciado Héctor Adrián Jacquet, comisario inspector y jefe de Criminalística; Marcos Luis Benavídez, oficial principal médico; y Eduardo Martín Vienny, técnico químico. Sus exposiciones apuntarán a reforzar los aspectos periciales vinculados a la mecánica del hecho y a los análisis realizados tras el siniestro.
Sobre el análisis de alcoholemia existe controversia: Ruiz Orrico sostuvo que se opuso a la extracción por encontrarse inconsciente tras el impacto. Arcusin cuestionó ese argumento y advirtió que, de aceptarse esa interpretación, podría generarse un precedente riesgoso en casos de alcoholemia, ya que una persona con alta graduación alcohólica que permanezca inconsciente durante días podría no registrar rastros al momento de recuperar la conciencia, especialmente tras recibir suero.
El juicio continúa y la expectativa está puesta en la determinación de la pena para un hecho que dejó una marca profunda en la comunidad y en las familias de las víctimas.