Informes sociales: familias devastadas
En primer término declaró la trabajadora social del Municipio de Basavilbaso que elaboró los informes socioambientales de las familias. La profesional describió hogares “emocionalmente devastados”, con integrantes bajo tratamiento psicológico y medicación a pocas semanas del siniestro ocurrido en la ruta 39.
Detalló que el impacto no fue sólo afectivo sino también económico: los jóvenes aportaban ingresos y cumplían un rol organizador dentro de sus casas. En los informes confeccionados en agosto de 2024 quedaron asentadas situaciones de insomnio, pérdida de apetito y cuadros de angustia profunda. “En todas las familias apareció con fuerza la necesidad de justicia”, resumió.
Lorena Dubini: “Se sobrevive al dolor”
Uno de los momentos más tensos se vivió cuando declaró Lorena Dubini, madre de Brian y Lucas Izaguirre. Con la voz quebrada sostuvo que desde la muerte de sus hijos “ya no hay vida, sólo se sobrevive”.
Recordó que al llegar al lugar del choque encontró únicamente una zapatilla de uno de ellos, objeto que —dijo— abraza cada día. Luego, mirando de frente a Orrico, le preguntó: “¿Cuánto vale la vida de sus hijos? Mi hijo no pudo ir a la colación del suyo y usted sí pudo”. Y agregó: “Pague como cualquier ser humano, se lo pido desde adentro del corazón. Deje de apelar”.
Dubini también le reprochó que los jóvenes se dirigían a trabajar cuando ocurrió el hecho y que, como contribuyentes, ayudaban a sostener el Estado del que el imputado formaba parte como funcionario.
La pregunta de la defensa y el malestar en la sala
Tras cada testimonio, los abogados defensores —Félix Pérez, Leopoldo Lambruschini y el Dr. Monge— formularon una única pregunta a madres, padres y esposas: si habían recibido dinero de la ART.
El planteo generó visible malestar entre los familiares y el público presente. Varios testigos manifestaron no comprender la pertinencia de la consulta. El juez interviniente, Dr. Crespo, indicó que debían responder por sí o por no. Todos confirmaron haber percibido la indemnización correspondiente, ya que los jóvenes se dirigían a cumplir con su jornada laboral al momento del hecho.
“No lo perdono”
María de los Ángeles Benítez, madre de Axel Rossi, relató que su hijo era quien sostenía la rutina diaria del hogar. “Yo lo despertaba cada mañana para ir a trabajar. Ese día lo levanté a las 2:40 porque Brian pasaba a buscarlo”, recordó.
Aseguró que desde entonces no puede entrar a su habitación y que aún espera verlo regresar. Dirigiéndose al acusado expresó: “A Orrico no lo perdono”. En otro tramo lo increpó: “Usted le puso precio a la vida de mi hijo. ¿Cuánto vale la vida del suyo?”. Mostrando una remera con el rostro de Axel, afirmó: “Era mi bebé. Ese día me mataste a mí también”.
Contó además que debió abrir un local fuera de su casa porque ya no soportaba permanecer en el hogar donde cada rincón le recuerda a su hijo.
Su esposo, Roberto Rossi, sostuvo que la habitación y el auto de Axel permanecen intactos. “Éramos una familia feliz. Orrico me llevó la mitad de mi vida”, expresó.
“Me mató en vida”
También declararon los padres de Leonardo Almada. Su madre afirmó que nunca podrá perdonar al imputado y pidió al juez que aplique la pena máxima. “Me mató en vida”, dijo entre lágrimas, al tiempo que confesó que todavía se despierta de madrugada, como cuando debía levantar a su hijo para ir a trabajar.
Ramón Almada, por su parte, señaló que no sabe cómo continuar: “Vivíamos felices y hoy no sé cómo vivir. Tengo un hijo menos y lo extraño un montón”. Contó que suele ir al cementerio cuando la ausencia se vuelve insoportable y reclamó justicia “por los cuatro chicos”.
La jornada concluyó con un clima cargado de emoción y tensión. Las palabras de los familiares dejaron expuesta la dimensión humana de un proceso judicial que intenta determinar responsabilidades penales, mientras el dolor continúa siendo el principal protagonista en la sala.
Redacción: Arriba Noticias


