Lo que comenzó como el proyecto de adopción de dos hermanos pequeños terminó convirtiéndose en el compromiso de mantener unido a un grupo de cinco. Marina Casella y Ángel Mangas, una pareja de Henderson, provincia de Buenos Aires, lograron concretar la adopción de tres de ellos, pero ahora buscan reunir a toda la familia.
La historia comenzó cuando se inscribieron en el Registro de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos con la intención de recibir hasta dos niños. Durante las entrevistas judiciales conocieron que los pequeños tenían otros tres hermanos en situación de adoptabilidad.
El juzgado había dividido al grupo para facilitar que todos encontraran una familia: los dos menores por un lado y los tres mayores por otro. Sin dudarlo, la pareja expresó su deseo de adoptar a los cinco.
El entusiasmo inicial pronto se encontró con un obstáculo. Marina, profesora de inglés, y Ángel, dedicado a la gastronomía, comprendieron que en ese momento no contaban con los recursos necesarios para recibir a los cinco hermanos.
Aun así, el proyecto familiar avanzó. Primero llegaron los dos más pequeños y, meses después, obtuvieron la guarda adoptiva de una niña de cinco años, la tercera integrante del grupo de hermanos.

Los otros dos niños, de 10 y 7 años, permanecen en un hogar convivencial mientras continúan en convocatoria pública de adopción. Sin embargo, la pareja asegura que nunca abandonó el objetivo de reunir a los cinco bajo un mismo techo.
Mientras avanzaban los distintos procesos judiciales, Marina y Ángel mantuvieron el contacto con los hermanos mayores. Cada domingo realizan videollamadas para compartir cómo transcurrió la semana, hablar de la escuela y sostener el vínculo familiar.
Además, impulsaron que la niña que hoy vive con ellos pudiera reencontrarse con sus hermanos menores. Para acompañar ese proceso debieron trasladarse durante varias semanas a Buenos Aires, lo que implicó cerrar temporalmente la hamburguesería familiar, principal fuente de ingresos del hogar.
Ese esfuerzo económico, sumado a los gastos derivados del proceso de vinculación, dejó a la familia con deudas que todavía intenta afrontar.
Actualmente, la familia vive en una casa que originalmente contaba con una sola habitación. Con reformas lograron acondicionar un segundo dormitorio, pero todavía necesitarían construir un ambiente más y un segundo baño para poder incorporar a los dos hermanos mayores.
La pareja explicó que dispone del espacio para ampliar la vivienda, aunque no cuenta con el dinero necesario para realizar la obra.

Por ese motivo decidió hacer pública su historia con la esperanza de acceder a un préstamo que les permita concretar el proyecto. Aclaran que no buscan una donación, sino financiamiento que puedan devolver con el fruto de su trabajo.
«Ganas y amor nos sobran; la dificultad es económica», resumieron. Su objetivo sigue siendo el mismo que expresaron desde el primer día: que los cinco hermanos puedan volver a crecer juntos.
(La Nación)