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Orgullo concepcionero: Ángela se recibió en la Antártida y en abril ingresará al Conicet.

Es la historia de Ángela Iglesias. Nació en Concepción del Uruguay, desarrolló sus estudios secundarios en la Escuela Normal.
Luego se trasladó a La Plata para cursar la Licenciatura en Biología.
Ya en el último año de la Licenciatura, en diciembre del año pasado se sumó a la campaña Antártica de verano porque había realizado otras campañas (no antárticas) con Javier Negrete que es el encargado de la parte de mamíferos en el grupo de predadores tope del Instituto Antártico.
Él estaba buscando personal científico en quien confíe y así surgió la invitación a la que Ángela no dudó en sumarse para vivir esta experiencia única.

Hablamos con Ángela sobre cuáles eran sus actividades en el día a día en la base Primavera.

Nos contó que su trabajo se basó en realizar censos de todas las especies de focas y lobos marinos. Hacían foto e identificación de focas y ballenas además de hisopados nasales.

Cómo eran los días en la Antártida

La uruguayense Ángela Iglesias nos contó que el día en Base Primavera arrancaba a las 8 de la mañana con el desayuno, a las 8.30 tenían una pequeña reunión entre todos donde se contaban las novedades y se informaba qué iba a hacer cada grupo de trabajo.
El grupo de estudio de los «Mamíferos» trabajaba de 10 a 18 o de 9 a 18 horas haciendo una pausa para el almuerzo dependiendo del día.
El día de trabajo se basaba en si hacían censo o no.
– «Pero en general es ir en bote por las caletas cercanas a la base buscando focas que descansan en los témpanos de hielo o en la costa para poder tomar los datos, hacer hisopados o si se puede, poner rastreadores», detalló Ángela.

Logro: Ángela se recibió de Licenciada en Biología estando en la Antártida.

Ella era estudiante avanzada de la Licenciatura de Biología con orientación en Ecología.
Un profesor que pertenece a la Dirección Nacional del Ártico le propuso ir a trabajar a la Antártida.
Ángela llegó a la Antártida el 18 de diciembre del año pasado en el Hércules a la base Marambio.
Desde ahí pasó al rompehielos Irizar para poder llegar a su destino, la base Primavera.
En enero se enteró que había ganado la beca para ingresar al Conicet, pero no estaba recibida.
Así que aparte de trabajar se puso a estudiar, rindió y aprobó la materia Artrópodos.
Mientras que el 13 de marzo rindió y aprobó la última materia, Ecología de Comunidades, recibiéndose de Licenciada en Ciencias Biológicas estudiando y rindiendo en la Antártida.
En la base Primavera festejó su logro con mucha alegría siendo agasajada por los integrantes de la base.
Mientras, a pesar de las distancias, sus padres siguieron virtualmente desde Concepción del Uruguay los momentos donde Ángela rendía satisfactoriamente, se recibía y festejaba a miles de kilómetros de sus afectos más cercanos.

Las condiciones climáticas

-«Como nuestro trabajo depende de la navegación, si hay temporal no podemos salir, y en febrero suele llover o nevar mucho, así que los días que estaba feo y no salíamos. Yo aprovechaba para estudiar.
Lo mismo a la noche, a las 20.30 es la cena, luego de eso nos quedábamos mirando una película o jugando a las cartas. Cuando arrancó mi tiempo de estudio me iba a estudiar mientras mis compañeros tenían ese rato de distensión», cuenta Ángela dando cuenta de en qué momentos podía estudiar más allá de las horas de trabajo de cada día.
-«En relación a las temperaturas por lo menos donde estuve yo, en verano no son tan extremas, en general había entre 1 y -3 grados. Hubo algunos días de -7 u -8 pero fueron excepcionales».
Ángela nos contó que de todas formas, por la metodología del grupo , el frío se sentía un poco más porque estaban en el agua.Con el viento en la lancha les daba más frío pero por suerte tenían indumentaria que los protegía.

Qué le sorprendió a Ángela de la vida en la Antártida

La uruguayense Ángela Iglesias nos contó que todo la sorprendió.
-» Yo no me imaginaba nada porque nunca había venido pero quedé maravillada con el paisaje y los animales. Algo muy loco es que los animales al no tener tanto contacto con humanos están muy tranquilos y no se asustan tanto de tu presencia. También me sorprendió que en la base Primavera hay mucho verde que no esperaba encontrarme, musgos y una especie de pasto, que yo sabía que había pero me sorprendió la cantidad. Y por último pero no menos importante, la voluntad de todas las personas que vienen a trabajar acá, las ganas que le ponen todos a su trabajo en condiciones adversas como en las que estamos», concluyó Ángela.

Ángela está en el Irizar en su viaje de regreso

El lunes 17 de marzo terminó la campaña y los pasó a buscar el Irizar.
Ahora están recorriendo las otras bases. Dejando gente y juntando gente. Llegarían, si todo está bien el 30 o 31 de marzo a Ushuaia para volver en el Hércules otra vez.
El 1 de abril Ángela tiene que presentarse en el Conicet para empezar a vivir otro de sus sueños, hoy ya siendo Licenciada en Biología y habiendo pasado una de las experiencias que seguramente la marcarán por el resto de su vida.

Agradecimientos:

A Susana Willat, su mamá, por acercarnos esta hermosa historia que nos hace llenar de orgullo como uruguayense.
A Ángela Iglesias que hoy martes 24 de marzo sigue de viaje en el Irizar rumbo a Ushuaia y nos respondió algunas consultas.
Gracias por estas historias de vida que consideramos merecen ser difundidas.

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