La determinación fue comunicada formalmente mediante una nota dirigida al presidente de OSER, Mariano Gallegos, en la que se detallan los puntos que, a criterio de la Federación, deben ser modificados para avanzar hacia un acuerdo.
Los principales reclamos
Entre los planteos centrales, Femer exigió que los pagos de las prestaciones se efectivicen dentro de los 30 días de presentada la facturación. También reclamó la eliminación de una retención del 2% sobre los montos facturados, a la que calificó como “improcedente, sin fundamentos y sin destino claro”.
Además, la entidad solicitó incorporar normas de trabajo que garanticen la correcta aplicación de los nomencladores de prácticas médicas y pidió suprimir un tramo de la cláusula segunda del convenio, por considerarlo de imposible cumplimiento y por atribuir a la obra social facultades de control que —según sostienen— no le corresponden.
Otro de los puntos clave es que los incrementos arancelarios se definan de manera trimestral y mediante acuerdo directo entre las partes, sin depender de negociaciones externas. A esto se suma el pedido de revisión de débitos que la Federación considera mal aplicados.
Plazo “improrrogable” y advertencia
En la comunicación oficial, el Consejo Directivo estableció el 6 de marzo como “plazo improrrogable” para recibir una respuesta satisfactoria. De no haber avances concretos, la entidad anticipó que suspenderá la atención a los afiliados de la obra social a partir de esa fecha.
Desde Femer advirtieron que la actual situación resulta “jurídica y económicamente inestable” y que genera incertidumbre entre los profesionales respecto de los valores y los tiempos de cobro por las prestaciones brindadas.
No obstante la firmeza de la postura, la Federación Médica ratificó su disposición al diálogo y manifestó su voluntad de alcanzar una solución consensuada que garantice previsibilidad tanto para los médicos como para los afiliados.
