La medida despertó numerosas muestras de solidaridad con el propietario del local y sus trabajadores. Entre quienes se expresaron públicamente estuvo el cantante Pato Viganoni, quien cuestionó la decisión y sostuvo que se trata de una fuente de trabajo que se ve afectada por la clausura.
También fueron numerosos los mensajes de usuarios que destacaron la atención recibida en el establecimiento y manifestaron su apoyo al propietario y al personal. Algunos señalaron además que el local respetaría, según su conocimiento, el horario permitido para la música.
Mensajes en contra de la Clausura
“Mi solidaridad con Claudio (propietario) y todo el personal que tan bien nos atendieron en varias oportunidades”, expresó uno de los usuarios.
Otro de los comentarios apuntó: “Es una lástima, pobre gente que vive de su trabajo y da trabajo a mucha gente que lo hayan clausurado”.
También hubo quienes cuestionaron que la medida se haya aplicado específicamente contra Big Lola, mencionando la existencia de otros lugares donde, según sus apreciaciones, también se producirían ruidos y molestias.
También hubo respaldo a la clausura
En medio de la repercusión, otros vecinos se pronunciaron a favor de la intervención municipal y remarcaron que el funcionamiento de un comercio debe respetar las normas y garantizar el descanso de quienes viven en la zona.
“El derecho de uno termina cuando empieza el de otro”, sostuvo uno de los comentarios, haciendo referencia a las molestias que pueden ocasionarse durante días laborables.
Otro usuario fue más contundente y señaló que “no lo cerraron por denuncias, lo cerraron por incumplimiento”, en referencia a las actuaciones realizadas previamente.

Qué ocurrió con Big Lola
La clausura fue dispuesta por el Juzgado de Faltas Nº 1 y se concretó durante la mañana del viernes pasado en el local ubicado en Rocamora y Eva Perón.
Según pudo conocerse, la decisión estuvo relacionada con la reiteración de denuncias por ruidos molestos. Inspectores municipales habrían concurrido en distintas oportunidades al establecimiento, labrando las actas correspondientes y aplicándose las multas previstas.
De acuerdo con información conocida de manera extraoficial, pese a esas intervenciones las quejas de vecinos habrían continuado, situación que derivó finalmente en la aplicación de una medida de mayor alcance.
Por ese motivo, el Municipio hizo efectiva la clausura preventiva por 40 días.
La decisión instaló así un debate que excede el caso puntual: por un lado, quienes reclaman el derecho al descanso y el cumplimiento de las ordenanzas; por otro, quienes consideran que la sanción afecta una actividad comercial, una fuente de trabajo y un espacio de entretenimiento para la ciudad.