Una histórica empresa metalúrgica argentina ingresó en concurso preventivo de acreedores después de acumular deudas por más de $34.000 millones. Se trata de Fundición San Cayetano, una compañía con 70 años de trayectoria, 260 trabajadores y una planta ubicada en Burzaco, provincia de Buenos Aires.
La firma presentó el pedido judicial el 9 de junio y la apertura formal del proceso fue dispuesta el 24 de ese mes por el Juzgado Civil y Comercial Nº 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Según consta en el expediente, la compañía fijó el inicio de su cesación de pagos el 18 de diciembre de 2025.
Fundición San Cayetano fabrica piezas de gran porte destinadas principalmente a las industrias siderúrgica, petrolera, minera y energética. Cerca del 80% de su producción se exporta y entre sus clientes aparecen compañías de Argentina, Estados Unidos, Chile y Brasil.
La empresa metalúrgica declaró un pasivo concursal de $34.187 millones. De ese total, $18.512 millones corresponden a deudas comerciales locales, $5.539 millones a compras realizadas en el exterior y otros $7.791 millones a obligaciones financieras, además de compromisos fiscales, sociales y laborales.
La situación también se refleja en 185 cheques rechazados por más de $1.000 millones y en reclamos de bancos, empresas de servicios y proveedores. La información financiera incluida en la presentación judicial señala una exposición cercana a los $22.355 millones con distintas entidades bancarias.

Como contrapartida, la firma informó activos por $83.286 millones al 31 de mayo de 2026. Más de $68.000 millones corresponden a bienes de uso, principalmente maquinaria, instalaciones e infraestructura vinculada directamente con la capacidad productiva de la planta.
En su presentación ante la Justicia, la empresa metalúrgica atribuyó el deterioro financiero a una combinación de menor demanda, pérdida de competitividad, costos financieros elevados y una mayor presión de productos importados. Esas explicaciones corresponden a la posición expresada por la propia compañía dentro del expediente concursal.
Uno de sus principales clientes redujo los pedidos aproximadamente un 50%, mientras la firma aseguró que debió aceptar menores precios para conservar contratos y sostener los niveles de actividad. También señaló que compite directamente con fabricantes internacionales, especialmente de China, cuyos valores resultan considerablemente inferiores.

Otro de los factores mencionados fue el costo del financiamiento. La empresa indicó que llegó a enfrentar tasas bancarias de entre 80% y 90% anual, mientras que el margen habitual de rentabilidad de su actividad ronda el 5%, una combinación que habría incrementado rápidamente el peso de las obligaciones financieras.
Fundición San Cayetano comenzó a operar en 1956 y trasladó su planta a Burzaco en 1979. Durante las décadas siguientes amplió su producción hacia piezas para la industria petrolera, cilindros destinados a trenes de laminación y componentes para sectores vinculados con minería y energía.
Pese al concurso preventivo, la compañía sostiene que mantiene pedidos suficientes para operar a máxima capacidad durante al menos ocho meses, aun en el caso de que no ingresaran nuevas órdenes. Además, informó que mantiene contratos con clientes cuyos plazos se extienden entre seis meses y tres años.
El proceso concursal busca permitir que la empresa metalúrgica reorganice sus obligaciones mientras mantiene su actividad productiva y los 260 puestos de trabajo. Ahora deberá avanzar la verificación de créditos y la negociación con los acreedores, mientras la continuidad de la planta dependerá de su capacidad para sostener operaciones y alcanzar un acuerdo sobre la deuda.