La jornada comenzó con una de las historias más emotivas del certamen: la de Marcos Rossi, quien participó por primera vez en un torneo nacional. Con apenas unos meses de entrenamiento desde sus inicios en septiembre, el joven judoka sorprendió por su determinación sobre el tatami. Combate tras combate, fue superando rivales hasta meterse en la definición por la medalla de bronce. Allí, con firmeza y convicción, logró subirse al podio, sellando un debut brillante que refleja su rápido crecimiento y compromiso con la disciplina.
Por la tarde, el protagonismo fue para el experimentado Joaquín Vila Meyer, quien ratificó su condición de referente del judo entrerriano. Con autoridad y experiencia, avanzó con solidez en cada instancia hasta alcanzar la final. En el combate decisivo, mostró toda su jerarquía para quedarse con la victoria y consagrarse campeón nacional, sumando una nueva medalla de oro a su destacada trayectoria.
El título no solo reafirma su vigencia, sino que también le abre las puertas a nuevos desafíos internacionales. Vila Meyer aseguró su clasificación al Campeonato Panamericano, que se disputará en mayo en Guayaquil, y al Campeonato Sudamericano previsto para junio en Asunción, donde representará a la Argentina y a Entre Ríos en el ámbito continental.
De esta manera, la delegación entrerriana cerró una actuación destacada con dos historias que sintetizan la esencia del judo: la del crecimiento constante y la del alto rendimiento. Desde el debut prometedor de Rossi hasta la consagración de Vila Meyer, el deporte provincial sumó motivos para celebrar y proyectarse hacia nuevos desafíos.