De acuerdo a las primeras versiones de vecinos, un transformador en la zona de Termas había sido derribado y posteriormente despojado de la totalidad de su cobre. La situación generó preocupación, principalmente por la complejidad logística que implicaría retirar los componentes de un equipo de esas características.
A raíz de lo difundido, la Policía, que fuera consultada por este medio, inició una investigación para establecer qué había ocurrido. Sin embargo, las averiguaciones concluyeron con una exposición policial realizada por un encargado operativo de ENERSA, quien descartó que se hubiera producido un robo.
Según explicó el representante de la empresa, el transformador cayó como consecuencia de las inclemencias meteorológicas registradas en la zona.
Además, durante esa misma noche, personal de la guardia de ENERSA retiró la estructura y la trasladó hasta los almacenes de la distribuidora. Allí se realizó la correspondiente constatación del equipo, determinándose que se encontraba completo y sin ningún tipo de faltante.
De esta manera, desde la empresa ratificaron que no se detectaron signos de una intervención intencional ni elementos que permitieran sostener la existencia de un ilícito, por lo que el episodio quedó atribuido a causas climáticas.