El protocolo comienza con la intervención de la Guardia de Tránsito Municipal, a través de la línea telefónica 103, donde los vecinos deben realizar la denuncia aportando los datos del lugar y un número de contacto para facilitar el seguimiento del caso.
Tras el aviso, un agente de Tránsito se dirige al sitio para verificar la presencia del animal y confirmar la infracción. Si la situación lo requiere, se activa el procedimiento previsto.
Posteriormente, se solicita la colaboración de la Brigada de Prevención de Delitos Rurales – Abigeato Provincial, que participa en la manipulación y el traslado seguro del equino.
Una vez resguardado el animal, interviene la Dirección de Zoonosis Municipal, cuyos profesionales veterinarios realizan una evaluación del estado sanitario del equino para determinar las condiciones en las que se encuentra.
Finalmente, se confecciona la documentación administrativa correspondiente, incluyendo las actas de Tránsito, secuestro y constatación sanitaria, que serán remitidas al Juzgado para el tratamiento del caso conforme a la normativa vigente.
Desde el Municipio remarcaron que este protocolo busca fortalecer la respuesta ante este tipo de situaciones, promoviendo una actuación coordinada entre las distintas áreas involucradas para prevenir accidentes y garantizar el cumplimiento de las disposiciones legales.