La ceremonia religiosa se desarrolló a las 11 de la mañana en el hall de ingreso al predio y estuvo a cargo de la Parroquia María Auxiliadora. La celebración fue presidida por el párroco, presbítero Joaquín González, quien brindó un mensaje de fe, esperanza y reflexión para todos los presentes.
Durante el oficio religioso, los asistentes compartieron un momento de recogimiento y oración en memoria de sus seres queridos, en una jornada especialmente dedicada a quienes ya no están físicamente pero permanecen vivos en el recuerdo de sus familias.
Desde la organización destacaron la importancia de mantener esta tradición que cada año convoca a la comunidad uruguayense en una fecha tan significativa. Además, el Cementerio Municipal permaneció abierto en horario corrido, de 7 a 18 horas, permitiendo que numerosas personas pudieran acercarse a visitar las tumbas de sus familiares y depositar flores en su homenaje.
La actividad formó parte de las tradicionales conmemoraciones que se realizan en la ciudad con motivo del Día del Padre, ofreciendo un espacio de encuentro, memoria y acompañamiento para quienes eligieron recordar a sus seres queridos en un ámbito de profundo significado espiritual.