El 28 de septiembre de 1780, el obispo Fray Sebastián de Malvar y Pinto erigió canónicamente la Parroquia de la Inmaculada Concepción, designando como primer párroco al presbítero Antonio Mariano Alonso.
Aquel acontecimiento dio inicio a una historia de fe y comunidad que hoy, 245 años después, sigue viva en Concepción del Uruguay.
Trasladada a su actual ubicación, luego de la fundación de la ciudad en 1783, y elevado su templo a Monumento Histórico Nacional y posteriormente Basílica Menor, se alza como un verdadero corazón espiritual y cultural de Concepción del Uruguay.