La cuarta luna del Carnaval de Concepción del Uruguay volvió a ratificar su poder de convocatoria. El Corsódromo del Predio Multieventos fue escenario de otra noche multitudinaria en la edición 2026, donde las comparsas desplegaron todo su potencial artístico en el marco de la competencia oficial.
Consolidado como uno de los grandes atractivos del verano entrerriano, el espectáculo reunió a vecinos y visitantes en una propuesta que conjuga tradición, identidad cultural y una puesta en escena de notable nivel técnico y creativo.

Las cuatro agrupaciones animadoras del certamen dijeron presente en la pista. La apertura estuvo a cargo de Urugua-í, seguida por Mascarada; luego fue el turno de Aimará y el cierre quedó en manos de Unidos do Bahía. Cada comparsa presentó su propuesta temática con vestuarios impactantes, coreografías sincronizadas y potentes baterías que mantuvieron al público en constante ovación.

La noche también marcó la primera aparición oficial en pasarela de los nuevos soberanos del carnaval. Con sus respectivas bandas, fueron presentados ante el público quienes asumirán la tarea de representar y promover la fiesta a lo largo del año.

Guillermina Aróstegui, por Urugua-í, y Carlos Monzón, por Aimará, fueron consagrados como máximos representantes. El cuadro de honor se completó con Gustavo Andereggen (Urugua-í) como Príncipe del Carnaval, Melina Hoet (Aimará) como Primera Princesa y Florencia Colussi (Mascarada) como Segunda Princesa.
Cada comparsa desarrolló su universo conceptual sobre la pista:
Aimará presentó “Euforia”, una propuesta que reflexiona sobre la obsesión por las apariencias y plantea que la verdadera felicidad se encuentra en la esencia personal, más allá de lo superficial.
Urugua-í llevó a escena “Los espejos mágicos”, una invitación a cruzar portales imaginarios donde los espejos revelan no solo la imagen, sino también energías y dimensiones ocultas.
Unidos do Bahía, campeona 2025, defendió su título con “Teruka”, una alegoría que evoca el espíritu ancestral del río Uruguay en defensa del agua y la vida, transformando el desfile en un mensaje ambiental cargado de simbolismo.
Mascarada desplegó “Tambor”, una puesta que conecta con el pulso de la Madre Tierra y convierte ese latido en samba, fuego y celebración, reivindicando al carnaval como expresión sanadora y colectiva.