La situación extendida en el tiempo complicó el normal desarrollo de la vida escolar. Las docentes, además de dar clases y ocuparse de los chicos, están llevando adelante la limpieza del establecimiento.
La falta de ordenanza, en un edificio que se comparte con el secundario, obligó a cambios inesperados.
Mientras se aguarda la resolución del CGE para que designe un nuevo personal de ordenanza, los alumnos comen y se retiran del establecimiento.
La demora en la resolución de este inconveniente trajo malestar en las familias de los alumnos, quienes vieron su vida escolar afectada.