El Centro Deportivo y Cultural Don Bosco de Concepción del Uruguay avanzará con una obra destinada a mejorar la infraestructura y seguridad de su cancha de fútbol, mediante la construcción de un cerco perimetral de 200 metros.
Para concretar los trabajos, la Municipalidad otorgó a la institución un aporte no reintegrable de $24.684.000, sujeto a la correspondiente rendición de cuentas. La entrega se realizó este jueves en las instalaciones del club y estuvo encabezada por el intendente José Lauritto, acompañado por el presidente de Don Bosco, Oscar “Muyinga” Gómez, dirigentes de la entidad, concejales y funcionarios municipales.
Durante la recorrida por el predio, los representantes del club explicaron las características del proyecto, que contempla la instalación de un tapial premoldeado de dos metros de altura, además de las tareas necesarias para retirar el suelo vegetal existente y preparar el terreno.
La obra permitirá delimitar el espacio deportivo y constituye una mejora en la infraestructura de una institución con una importante presencia en el ámbito barrial, especialmente a través de sus actividades de fútbol amateur destinadas a niños y jóvenes.
Deporte y contención social
Don Bosco desarrolla principalmente actividades vinculadas al fútbol en categorías infantiles y juveniles, con una participación significativa de chicos y adolescentes provenientes de familias de distintos sectores de la ciudad.
A partir de las demandas de los vecinos, el club también amplió su propuesta recreativa y deportiva con la incorporación de una escuela de ajedrez, diversificando las actividades que se ofrecen en sus instalaciones.
La institución sostiene gran parte de su funcionamiento mediante el aporte voluntario de vecinos y simpatizantes, el alquiler de espacios, la organización de jornadas futbolísticas y la venta de comidas y viandas durante distintos eventos.
Una institución con historia
El Club Don Bosco nació en 1931, a partir de la iniciativa del sacerdote Andrés Zaninetti, en el entonces barrio San Clemente.
Dos años más tarde, en 1933, Cantalicia Echaniz de Allende donó una manzana ubicada en Ameghino y Allais, con el objetivo de fortalecer el trabajo de la institución y generar un espacio destinado a la contención, educación y evangelización de niños y jóvenes del sector.
Con el paso de las décadas, el club se consolidó como un espacio de referencia para la actividad deportiva y la participación comunitaria.
Desde la Municipalidad destacaron el rol que cumplen los clubes barriales como ámbitos de integración, recreación, formación y contención social, particularmente para niños y adolescentes.
El aporte económico se suma así a lasacciones de acompañamiento municipal a instituciones deportivas de distintas disciplinas, en un contexto en el que los clubes afrontan dificultades para sostener y mejorar su infraestructura a través de sus propios recursos