Según se detalló oficialmente, las precipitaciones superaron los 120 milímetros en pocas horas, lo que provocó un arrastre considerable de sedimentos y partículas en suspensión hacia el río. Esta situación impactó directamente en la calidad del agua captada para su potabilización.
Fernando Lescano, coordinador del área, explicó que los niveles de turbidez y color del agua en el ingreso a la planta potabilizadora aumentaron entre tres y cuatro veces por encima de los valores habituales, generando complicaciones en el proceso de tratamiento.
Desde Obras Sanitarias indicaron que este fenómeno obligó a realizar ajustes constantes en la dosificación de los productos químicos utilizados para la clarificación del agua, tareas que se llevaron a cabo durante toda la jornada del jueves y continúan en la actualidad.
Las autoridades estiman que la normalización del servicio podría demorar entre 24 y 36 horas, dependiendo de la evolución de las condiciones en el río.
Mientras tanto, se recomienda a la población hacer un uso responsable del agua hasta que se estabilicen los parámetros habituales del sistema.